Seiscientos sesenta millones de personas. El 46% de las reservas mundiales de litio, el 35% del cobre, el 28% del grafito, el 23% de las tierras raras. Idioma común en dieciocho países, frontera contigua en casi todos, husos horarios compatibles, marcos jurídicos emparentados.
Y catorce por ciento.
Esa es la proporción de las exportaciones latinoamericanas que tienen como destino la propia región, según el informe Rupturas y oportunidades que CEPAL presentó en Santiago el 4 de agosto de 2026 —producto de dieciocho meses de trabajo de una comisión que integraron, entre otros, Michelle Bachelet y Josep Borrell—. La comisión la describe como "una de las tasas más bajas del mundo".
Lo interesante no es el nivel. Es la dirección.
El dato incómodo
El BID, con otra base metodológica, mide en sus Estimaciones de las Tendencias Comerciales de 2026 que el coeficiente de comercio intrarregional cayó de 13,7% en 2024 a 13,2% en 2025. Las dos series no se suman ni se promedian: CEPAL redondea en catorce, el BID mide 13,2, y ambas apuntan a lo mismo. Y cayó en un año en que las exportaciones regionales crecieron 6,4%: Sudamérica 5,1%, Mesoamérica 7,2%, el Caribe 14,6%.
Es decir: la región exportó más y se integró menos. Vendió más al mundo y menos a sí misma. En años anteriores el indicador llegó a rondar el 19%.
El caso del Mercosur es todavía más elocuente porque es el bloque que existe precisamente para evitar esto. Según la Cancillería argentina, las exportaciones intrazona pasaron del 10,6% al 11,5% del total del bloque entre 2024 y 2025. Suena a mejora hasta que se agrega el punto de comparación: en 2011 eran el 13%. Treinta y cinco años después de firmarse el Tratado de Asunción, los cuatro socios comercian entre sí una proporción menor de lo que comerciaban hace quince años.
Por qué
No es misterio ideológico. Son tres cosas medibles.
Aranceles que siguen ahí. El arancel externo común se acordó en Ouro Preto en diciembre de 1994, rige desde enero de 1995, y el propio bloque admite estar "en revisión". La rebaja general del 10% acordada en julio de 2022 excluyó, a pedido de Argentina, los sectores automotriz, textil, indumentaria, calzado, juguetes, lácteos y duraznos en conserva. En abril de 2025 los ministros acordaron ampliar las listas nacionales de excepciones en hasta cincuenta códigos arancelarios adicionales cada una. Argentina ya tenía cien productos exceptuados.
Logística que no existe. Más del 85% de la carga doméstica de la región se mueve por carretera. El índice de desempeño logístico latinoamericano promedia 2,66 sobre 5. Y el dato del BID que mejor ilustra el costo: enviar productos farmacéuticos por vía aérea a Estados Unidos cuesta, por cada diez mil kilómetros, alrededor de 0,23 dólares desde Alemania, Bélgica o China, y más de ocho dólares desde Colombia. Treinta y cinco veces más.
Energía que no se conecta. CEPAL estimó en enero de 2026 que existe potencial para triplicar el volumen actualmente intercambiado por gasoductos en América del Sur si se concretaran los proyectos de expansión ya identificados. Están identificados desde hace años.
El contraste que duele
Mientras el comercio intrarregional retrocede, la región firma acuerdos hacia afuera. El acuerdo Mercosur-Unión Europea se firmó el 17 de enero de 2026, tras concluir negociaciones en diciembre de 2024, y su componente comercial interino se aplica provisionalmente desde el 1 de mayo de 2026. Argentina y Uruguay ratificaron el 26 de febrero; Paraguay el 4 de marzo. El componente político sigue esperando: el Parlamento Europeo suspendió su procedimiento el 21 de enero a la espera de un dictamen del Tribunal de Justicia que podría tardar hasta dos años, y cinco Estados miembros votaron en contra —Francia, Polonia, Irlanda, Austria y Hungría—.
La Alianza del Pacífico, por su parte, cumplió quince años en 2026 con el 99% del comercio de bienes entre sus miembros ya liberalizado. Cuatro países. Un 99% que no alcanza a mover el promedio regional.
Se puede leer de dos maneras. La optimista: la región se abre al mundo. La otra, que es la que sugieren los números: América Latina encuentra más fácil negociar con Bruselas que con el país de al lado.
Catorce por ciento, y bajando. Es el precio que la región paga, todos los años, por no haberse tomado en serio su propio mercado.
Gráfico sugerido: serie del coeficiente de comercio intrarregional 2011-2025, con la línea del Mercosur superpuesta. Una sola línea descendente, sin adornos.
Politarca es un medio liberal de centroderecha que reporta el poder en América Latina. Conflictos de interés: la dirección declara no tener relación comercial con las instituciones cubiertas en esta pieza.
Cita: El Erario (2026). “14”. Politarca. América Latina.




